Charlie Magri y el Dr. Ted R. Bromund han sido coautores de un artículo publicado en el International Enforcement Law Reporter (IELR), en el que analizan las recientes reformas jurídicas de INTERPOL y la puesta en marcha del sistema de notificaciones Silver. Titulado "INTERPOL Updates Rules and Guidance and Launches Silver Notice,", su artículo examina las consecuencias de gran alcance de los cambios introducidos en la 92a Asamblea General de INTERPOL en noviembre de 2024.
El artículo comienza hablando del nombramiento de Valdecy Urquiza como nuevo Secretario General de INTERPOL y de la estrecha derrota de una controvertida propuesta para ampliar los límites del mandato del Presidente. También destaca las implicaciones mixtas de la notificación Silver, una herramienta diseñada para facilitar la recuperación de activos ilícitos. Magri y Bromund expresan su preocupación por su dependencia del decomiso sin condena, que, aunque cada vez es más común en los marcos de lucha contra el blanqueo de capitales, carece de garantías procesales sólidas. Advierten de que este sistema puede ser vulnerable a un uso indebido, en particular por parte de regímenes autoritarios que pretendan atacar a sus oponentes políticos bajo la apariencia de investigaciones sobre delitos financieros.
Los autores también revisan las enmiendas a las Normas sobre el Tratamiento de Datos (RPD), que aclaran el tratamiento de los datos sensibles, la información pública y la resolución de conflictos, pero dejan abiertos interrogantes sobre la supervisión y la rendición de cuentas, especialmente en lo que respecta a las comunicaciones directas entre los países miembros.
Por último, Magri y Bromund acogen con satisfacción la tan esperada actualización del Repertorio de recomendaciones prácticas sobre los artículos 2 (1) y 3 del Estatuto de INTERPOL, pero señalan su limitada orientación sobre los casos políticos con motivación financiera, lo que deja una laguna crítica en el marco.
Magri y Bromund concluyen que, si bien estos cambios suponen un avance, subrayan la necesidad de reforzar las salvaguardias para evitar que los canales de INTERPOL se utilicen indebidamente para la represión política.




