Impugnar una Notificación Roja de INTERPOL puede ser crucial para personas acusadas de delitos financieros y administrativos. Si bien el sistema de Notificaciones Rojas de INTERPOL está diseñado para facilitar la cooperación policial internacional, cada vez se utiliza indebidamente para casos como la evasión fiscal y las infracciones de licencias comerciales.
Una decisión reciente de la Comisión de Control de los Ficheros de INTERPOL (CCF) destaca cómo INTERPOL aplica restricciones a las Notificaciones Rojas por delitos administrativos y reglamentarios. En este caso, la CCF ordenó la supresión de una Notificación Roja emitida por evasión fiscal y emprendimiento ilegal, dictaminando que los cargos no cumplían los criterios de INTERPOL para delitos penales graves.
¿Puede INTERPOL emitir una Notificación Roja por Evasión Fiscal o Infracciones de Licencias Comerciales?
Según el Artículo 83 del Reglamento de INTERPOL sobre el Tratamiento de Datos (RPD), no se puede emitir una Notificación Roja para los siguientes tipos de delitos a menos que estén vinculados a delitos graves o crimen organizado:
- Delitos fiscales (por ejemplo, impago de impuestos sin pruebas de fraude o corrupción).
- Infracciones de las regulaciones de licencias comerciales (por ejemplo, operar sin un permiso requerido).
- Delitos que causan pérdidas financieras a fondos públicos donde no hay beneficio personal, no hay negligencia grave y no hay fraude ni corrupción.
Estas restricciones están diseñadas para prevenir el uso indebido del sistema de INTERPOL para hacer cumplir disputas fiscales, problemas de cumplimiento normativo y asuntos financieros que deberían manejarse a través de procedimientos civiles o administrativos en lugar de la cooperación policial internacional.
Cómo evalúa la CCF las notificaciones rojas por delitos financieros y administrativos
En el caso reciente ante la CCF, el solicitante fue objeto de una notificación roja por evasión fiscal y por operar un negocio sin los permisos necesarios. El solicitante impugnó la notificación alegando que:
- Los cargos eran administrativos, no penales.
- Él no tenía autoridad sobre las decisiones fiscales ni sobre las licencias comerciales.
- Él no recibió ningún beneficio financiero personal de las presuntas infracciones.
La OCN (Oficina Central Nacional) que solicitó la notificación roja argumentó que el solicitante era responsable de declaraciones fiscales falsificadas y de actividades comerciales no autorizadas. Sin embargo, la CCF determinó que el caso no cumplía los criterios de INTERPOL para las notificaciones rojas y falló a favor de su eliminación.
Razones clave por las que se eliminó la notificación roja
La CCF basó su decisión en la política de INTERPOL de 2022, que prohíbe las notificaciones rojas por delitos derivados de infracciones administrativas, a menos que estén vinculados a delitos graves o crimen organizado. Los cargos —impago de impuestos y operación de un negocio sin permiso— se encontraban claramente dentro de la lista de delitos excluidos de INTERPOL, que incluye:
- Violaciones de las regulaciones de licencias relacionadas con negocios y construcción.
- Causar daño financiero a fondos públicos cuando no hay fraude, corrupción o beneficio personal.
Además, la OCN no proporcionó ninguna prueba de que el solicitante se hubiera beneficiado personalmente de los presuntos delitos. La CCF señaló:
“Aunque la OCN declaró que el solicitante obtuvo ganancias personales de los presuntos actos, no proporcionó elementos de apoyo, sino declaraciones generales sobre la existencia de pruebas contra el solicitante, ni tampoco hay elementos claros proporcionados por la OCN que confirmen que el solicitante estaba al tanto de la falsificación de declaraciones fiscales y que recibió fondos más allá de su salario.”
Además, en este caso faltaban pruebas de intención criminal. El solicitante no era el propietario o el principal responsable de la toma de decisiones de la empresa, y la orden de arresto se centró en las acciones de la empresa en lugar de la mala conducta individual. La CCF no encontró indicios de que hubiera participado a sabiendas en fraude o corrupción, lo que reforzó aún más que los cargos eran administrativos en lugar de penales.
Debido a estas conclusiones, la CCF dictaminó que la notificación roja no cumplía con las normas de INTERPOL y ordenó su eliminación.
Cómo impugnar una notificación roja de INTERPOL por delitos financieros o administrativos
Si se enfrenta a una notificación roja por evasión fiscal, infracciones de licencias u otros delitos administrativos, puede tener sólidos motivos para impugnar su validez según las normas de INTERPOL. Los pasos clave incluyen:
- Determine si el delito está en la lista prohibida de INTERPOL – Si su caso implica cuestiones fiscales, infracciones de licencias o infracciones administrativas, es posible que no califique para una notificación roja.
- Demuestre que no obtuvo ganancias personales del presunto delito – Si no obtuvo beneficios más allá de su salario, esto puede fortalecer su impugnación.
- Demuestre la falta de intención criminal – Si no fue el responsable de la toma de decisiones o no cometió fraude a sabiendas, la notificación roja podría violar los estándares de INTERPOL.
- Presente una solicitud de eliminación ante la CCF – Si la notificación roja no cumple con las normas de INTERPOL, se puede presentar una solicitud a la CCF para que sea eliminada.
Fortalecimiento de las salvaguardias contra el uso indebido de las notificaciones rojas
Esta decisión de la CCF refuerza el compromiso de INTERPOL de garantizar que las notificaciones rojas no se utilicen para hacer cumplir disputas regulatorias o financieras.
Para individuos y empresas que enfrentan notificaciones rojas por delitos fiscales o de licencias, este fallo sienta un precedente importante. Destaca los estrictos estándares probatorios requeridos para las notificaciones rojas relacionadas con delitos financieros y proporciona un marco legal claro para impugnar las notificaciones que no cumplen con los criterios de INTERPOL.
Para un análisis legal más profundo de este caso, lea el artículo completo coescrito por Charlie Magri y Ariel Rawls en el sitio web de Grossman Young & Hammond.




